Neurofocalización o Brainpotting: Sanar desde el cerebro y la emoción
- Marycruz Murillo Ramos
- 12 oct 2025
- 2 Min. de lectura
La neurofocalización, también conocida como Brainpotting, es un enfoque terapéutico moderno y profundamente humano que ayuda a procesar y liberar experiencias emocionales o traumáticas almacenadas en el cerebro y el cuerpo. Fue desarrollada por el psicólogo David Grand en 2003, quien descubrió que los ojos pueden señalar los puntos neurológicos donde se “almacena” la experiencia no procesada del trauma.
¿Qué es la neurofocalización?
La neurofocalización parte del principio de que “donde miras afecta cómo te sientes”. Esto significa que ciertos puntos en el campo visual están conectados con redes neuronales específicas que contienen memorias, emociones o sensaciones físicas relacionadas con experiencias traumáticas o estresantes. Durante la sesión, el terapeuta ayuda al paciente a identificar un “punto cerebral” o brainpot, guiándolo a través de la observación de movimientos o fijaciones oculares, mientras se mantiene consciente de sus sensaciones corporales y emocionales.
A diferencia de las terapias que se centran únicamente en el lenguaje o la cognición, la neurofocalización accede directamente a los niveles más profundos del cerebro, donde se almacenan los recuerdos y emociones que a menudo son difíciles de verbalizar.
¿Cómo funciona desde la neuropsicología?
El enfoque se basa en los descubrimientos de la neurociencia sobre el sistema límbico y el cerebro medio, áreas que regulan las emociones, el miedo y la memoria. Cuando una persona atraviesa un trauma, su cerebro puede quedar “atascado” en una respuesta de amenaza (lucha, huida o congelamiento).El Brainpotting trabaja directamente con esas redes neuronales, ayudando al cerebro a “reprocesar” la experiencia de manera natural, sin forzarla ni revivir el trauma, sino permitiendo que la mente y el cuerpo encuentren equilibrio y resolución por sí mismos.
El proceso activa la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para crear nuevas conexiones y modificar las existentes, promoviendo así una integración emocional más saludable.
¿En qué casos se utiliza?
La neurofocalización ha mostrado gran eficacia en el tratamiento de:
Trastornos de estrés postraumático (TEPT).
Ansiedad, ataques de pánico y fobias.
Depresión y bloqueos emocionales.
Duelo y pérdida.
Estrés crónico y fatiga emocional.
Problemas de rendimiento, bloqueos creativos o deportivos.
Dolor físico o psicosomático asociado a trauma.
Un enfoque humano y respetuoso del ritmo del paciente
La neurofocalización no impone, sino que acompaña. El terapeuta ofrece un espacio seguro y empático, donde el cuerpo y el cerebro del paciente guían el proceso de sanación a su propio ritmo. Esto la convierte en una herramienta poderosa dentro de enfoques como la Terapia del Trauma, Cognitivo-Conductual, Sistémica o Centrada en la Persona, potenciando el trabajo emocional con una base neurobiológica sólida.
La neurofocalización o Brainspotting representa una evolución en la psicoterapia moderna: une ciencia y sensibilidad, cerebro y emoción. Permite sanar desde las raíces neuronales del trauma y reconectar con la calma, la claridad y el bienestar interior.
Más que una técnica, es una invitación a escuchar lo que el cuerpo sabe y la mente aún no ha podido decir.



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